El lunes, Pirañita tomó una decisión, tras explicarle que al día siguiente tenía que ir a trabajar.
"Pirañita va a work con Mamá. Cachorrito con Papá."
Mi hija sí que sabe de conciliación y de reparto equitativo de tareas, ¿no os parece?
El lunes, Pirañita tomó una decisión, tras explicarle que al día siguiente tenía que ir a trabajar.
"Pirañita va a work con Mamá. Cachorrito con Papá."
Mi hija sí que sabe de conciliación y de reparto equitativo de tareas, ¿no os parece?
Hoy estoy triste y cabreada.
El lunes, avisé a mi jefe de que retomaba mi excedencia durante tres meses a partir de julio. Lo hice así por bien, para que organizara los meses de verano con antelación y no le pillara por sorpresa. Además, le ofrecí flexibilidad, por si necesitaba que me quedara algo más para cubrir las vacaciones de algún compañero.
Pues no, no me ha dado las gracias por avisarle cuatro veces antes de lo que exige la ley, ni que le ofreciera flexibilidad...
Lo primero que hizo fue intentar forzarme a coger todas las vacaciones generadas antes de irme de excedencia "para quitárselas de en medio". Ahí me puse seria y dije que me parecía muy fuerte que, habiéndome portado bien con él y con la empresa, encima me penalizara obligándome a coger vacaciones. Ahí reculó un poco...
Y hoy, una compañera me cuenta que, hablando de sus vacaciones, v mi jefe y le suelta que: "Claro, fíjate ésta. Pues ella sabrá lo que hace, tal y como están las cosas."
Mi compañera, muy digna, le ha dicho que, efectivamente, yo sabría qué era lo mejor para mi familia y que eso era lo que tenía que hacer.
No me parece de recibo, la verdad.
Hablando con la de recursos humanos, le decía que se merecIa que le avisara con el mínimo legal y le descuadrara toda la planificación del verano. Ella me contestaba que sí, pero que yo tendría que volver a nacer siendo otra persona para ponerme a su altura.
Supongo que tiene razón, porque no estaría cómoda yendo por detrás. No es mi estilo.
Eso sí, a pensar en mi familia y, como él mismo dice: "Yo sabré lo que hago."
Lo dicho. ¡A disfrutar de lo que queda de día y de la aventura de la maternidad toda la vida!
Ya han pasado 14 meses desde el día en que tuve a mi peque en brazos por primera vez, y ya no tiene nada de bebé. ¡Qué pena que dure tan poquito! Pero bueno, hemos entrado con fuerza y ganas en esa primera infancia tan llena de logros y sorpresas.
Ya camina un montón, y no lo digo por decir. Camina contigo por la calle y puede cubrir distancias de al menos 500 metros ella solita. El primer día que lo hizo (hace tres semanas), no salía de mi asombro. Es increíble de lo que son capaces si les dejamos.
La niña nos ha salido alpinista. Se sube a todo y no tiene miedo a nada. De hecho, la que se lleva los sustos soy yo cuando la encuntro subida en cualquier superficie peligrosa, como una mesa de cristal...
Le gustan mucho los juegos de encajar cosas y, por supuesto, meter y sacar objetos de un contenedor. Siente predilección por bolsos y mochilas a este respecto.
A mi madre, le digo que me las pervierte (porque es la verdad), pero reconozco que es muy gracioso verla dándose colorete y poniéndose cacao o vaselina en los labios.
Le gusta dibujar y hace sus pequeños garabatos, aunque el papel no es su fuerte. Lo suyo es el arte corporal, le encanta pintarse las manos y, con la pintura de baño, embadurnarse entera. ¡Con lo poco que me convencen mí los tatuajes...!
Le gustan mucho los libros y que le lean. Eso sí, la lectura lineal no siempre le interesa: Se salta páginas, empieza por el final, avanza y luego retrocede...
Adora a su hermana. La sigue por todas partes y le encanta jugar con ella, aunque también se cela de ella y se queja amargamente de sus excesos de amor. Son una pareja muy divertida y creo que ser tan seguidas ha sido muy bueno para ambas, aunque eso daría para otra entrada (o varias).
Su comunicación ha avanzado un montón. Habla por los codos y ya utiliza muchas palabras para expresar lo que quiere. También es capaz de imitar el sonido de muchas palabras que oye, aunque no sepa su significado.
Cantar y bailar le chifla. Por alguna razón que no alcanzo a comprender, mi madre les enseñó la canción de Jesulín y, desde entonces, alterna el Batman de los '60 con el "Toa, toa, toa...".
Ha probado la leche de vaca, aunque sigue mamando. Quería leche con galletas para desayunar, como su hermana, y lo tuvo. Se la toma y parece que le gusta, pero que nadie le quite su "pichuga".
Se nota que ha avanzado mucho en su interacción social. Sigue siendo muy selectiva con los adultos, pero su interes por interactuar con otros niños se ha incrementado mucho.
En el parque, es muy intrépida: Se sube todo, se tira sola por el tobogán (incluso de morros) y le encanta la arena (también para jugar). Llegada la hora, coge su abrigo y te lo trae, para que te pongas las pilas y la saques de paseo.
Una cosa que me llama la atención es que ya sabe cuando ha hecho pipi y cuando caca y es capaz de verbalizarlo. Me parece alucinante.
Es una niña alegre y con mucho carácter. Tiene mucho genio y sabe lo que quiere.
¡Prepárate, mundo, que viene Cachorrito!
Esta última semana se ha complicado. Pirañita, haciendo honor a su nombre, ha iniciado un comportamiento que yo ya no esperaba a su edad: Ha empezado morder.
Algún mordisco jugando ya había dado, no siendo consciente de su propia fuerza, pero nada como esto.
Está mordiendo a su hermana, sin mediar provocación por parte de ésta, y la cosa alcanzó su máxima gravedad cuando le produjo las lesiones que veis en las fotos, justo debajo del párpado.
No lo estámos dejando pasar, pero ahora nos parece que habría que tomar medidas excepcionales. De momento, hemos aumentado la vigilancia y ya hemos evitado alguna nueva agresión, pero no es suficiente. No siempre podemos estar 100% alerta, y menos aún impedir el contacto y trato normal de las niñas.
Como madre de agresora y agredida, entiendo que los padres cuyos hijos son víctimas se enfaden y quieran que se tomen medidas contra el otro niño. Pero, viendo cómo está desarrollándose esto en mi pequeña dientes largos, siento impotencia y veo que no siempre es fácil evitar que suceda.
Lo he hablado con una amiga, que es profesora de infantil. Me ha dicho que a veces pasa cuando un niño está empezando a expresarse verbalmente, pero aún no es muy competente. También me ha contado que, en ocasiones, todo empieza como un abrazo o un beso y que el niño, no sabiendo contener la emoción, acaba mordiendo al otro.
De la primera opción no sé que pensar, pero sé que no es la segunda. Creo que es una llamada de atención y que la niña está lidiando con muchas cosas últimamente: Mamá volvió a trabajar y, como además estudia, pasa poco tiempo en casa; los papás están muy cansados (por el mismo motivo) y tienen menos paciencia; nos mudamos en una semana y andamos algo inquietos; le quitamos el chupete en Semana Santa; su hermana ya camina y trepa por todas partes y, además, está empezando a comunicarse con mucha soltura...
Creo que está en un momento.complicado y que será una fase que tendremos que pasar, pero, por su naturaleza, no es fácil de llevar y no basta con pensar que ya pasará.
Nos esperan unas semanas difíciles, pues aún vamos a tener más cambios. Espero que seamos capaces de ayudarla a superar este momento, a ser posible sin más agresiones.
Dos jornadas de puertas abiertas en dos días son algo difícil de digerir. Al final, las ideas se mezclan y se disipan los matices. Sabes que no son iguales, pero te da la sensación de que todos te cuentan lo mismo.
El tercer cole estaba hasta la bandera. Había tal cantidad de padres que no cabíamos en la sala polivalente. Y, aún así, fue un evento largo que parecía no iba a terminar jamás. Ni siquiera me quedé a ver las instalaciones, aunque también es cierto que, salvo pequeñas modificaciones, ya las conocía.
Empezaron con un vídeo hecho por los profes con los alumnos como protagonistas. Muy currado y, según la directora, nada excepcional en el centro. Opiniones al respecto aparte, incidieron en las bondades de su programa bilingüe y en que estaban 2 puntos por encima de la media de la Comunidad en las pruebas objetivas. También contaron que son centro preferente para niños con problemas de salud, por lo que hay una enfermera en el centro durante todo el horario lectivo. Parece que asumían como natural que los niños que comían en casa echaran la siesta y no volvieran, excepto en fechas señaladas de fiestas y festivales. Las ratios son las máximas y no garantizan plaza en caso de no ser primera opción, cosa que habremos de valorar.
El cuarto cole no tenía tanta afluencia de padres como el segundo y el tercero. Todo parecía más familiar y me gustó que incidieran en la importancia de que los niños vayan felices al cole.
No me gustó tanto que en las fotos salieran siempre con babi, incluso en psicomotricidad y en la siesta, en la que también llevaban zapatos. Creo que los hábitos de higiene son importantes y esos detalles quedan lejos de lo que considero higiénico.
Por lo demás, una metodología muy similar a la del otro.
La gran ventaja de éste último es que está al lado de la casa nueva, hasta el punto de no tener que cruzar calles.
Mi primera elección va a ser el cole del otro día, pero, entre estos dos, no sé con cuál quedarme.
De momento, ya sabemos la fechas para echar los papeles de reserva de plaza. Seguiremos informando sobre nuestro proceso de escolarización.
El otro día, fue la segunda jornada de puertas abiertas a la que vamos, y aún nos quedan un par más. Quizá deberíamos asistir a todavía más, pues se pueden poner cuatro coles en la lista, pero llevan mucho tiempo y, ahora mismo, es un esfuerzo por encima de nuestras posibilidades.
El cole, situado en el municipio al que hemos decidido mudarnos para mejorar la calidad de vida de nuestras peques, tenía buena pinta. Es un centro con instalaciones antiguas (más de 30 años), pero bien cuidadas y actualizadas. ¡Hasta tienen pizarra digital en todas las aulas! (Siempre me pregunto si ese dinero no estaría mejor en otras cosas, pero bueno...)
Nos enseñaron todos los aularios y las profesoras de cada ciclo nos hicieron una presentación de sus proyectos educativos. Nos explicaron las rutinas, los exámenes externos, los deberes, cómo funciona el comedor... Todo muy completo.
Es un colegio biligüe y parece que lo llevan mejor que otros centros que he visto. Además, dieron muestras de entender que hay niños con necesidades distintas (y no me refiero a los de adaptación), a los que a veces hay que tratar de modo excdepcional (dejarles echar la siesta, presentarles a nivel distintos en los exámenes externos de inglés...). Eso me gustó.
Tienen cooperativas de aula y el ayuntamiento paga a una persona de limpieza durante el horario lectivo para que, además de mantener las instalaciones aseadas, atienda ciertas necesidades higiénicas de los niños, como cambiarlos si se han hecho pis o se han metido en un charco.
Las aulas de infantil tenían los baños dentro del aula y trabajan con rincones. Además, la siesta se ofrece también a los de 4 años, que no es así en todos los coles. Por otro lado, no sólo no me pusieron pegas para dejar a la peque echar la siesta tranquila por la tarde, sino que me dijeron que, dado que los horarios están más orientados a los de comedor, animan a los que comen en casa a que no vayan por la tarde, porque llegarían a mitad de la siesta de sus compañeros.
Me parecieron transparentes y, aunque hay cosas que no me gustan (como que me traten de forma paternalista diciéndome lo que mi niña tiene que llevar de almuerzo cada día), me marché con una sensación general positiva.
La única duda es si habrá plaza para nuestra peque, porque este año parece que entregan unas promociones en la zona y no saben qué demanda van a tener.
De momento, ya hay un cole al que podría llevar a la peque sin muchas reservas. Sólo por eso, merece la pena el esfuerzo de mudarnos.