lunes, 10 de diciembre de 2012

"Cachorrito paint"

Con estas palabras exigía su hermana mayor que mi pequeñula se acercara al folio que había estado pintando ella y al que había dado la vuelta.

Mamá puso una cera marrón en la mano de la interpelada y dejó que el momento fluyera. Fue mágico ver cómo tenía claro lo que quería e iba dando lapicerazos a diestro y siniestro, hasta enlazar unos cuantos trazos.

Entonces, Pirañita no pudo soportar más el emocionante protagonismo de su hermana y le pegó un empujón para hacerse con la hoja en exclusiva y colorear con su cera azul.

Conformándose con su suerte y la admiración de su madre por su gran logro, Cachorrito se quedó sentada rechupeteando la cera que tan buenos resultados le había dado.


jueves, 6 de diciembre de 2012

Zzzzzzz...

Estaba hace un momento con mi Cachorrito en brazos, dormidita, calentita, con su mejilla sobre mi hombro. Estaba besándola, oliéndola, "saboreándola", disfrutando de ese momento mágico.

Ese momento mágico con fecha de caducidad. Ese que Pirañita casi ha dejado atrás para siempre.

Pensaba en el futuro, cuando sea mayor y le hable de su infancia. Me imaginaba hablándole de ese momento y se me ha ocurrido que Pirañita querría saber si con ella era igual, si, después de quedarse dormida en mis brazos, yo me quedaba con ella, disfrutando el momento, atesorando cada aliento, cada latido, cada segundo.

Y he recordado que sí.

No era en mi cuarto, sino en el suyo, ni en mi cama, sino en el sillón, no era sólo pecho, alternaba con biberón, no era en silencia, era cantando, no era con su mejilla en mi hombro, sino desparramada en mi regazo... Pero me quedaba allí, sentada con mi niña, acariciándola, mimándola, susurrándole mi amor e intentando parar el tiempo lo suficiente para capturar ese momento para siempre.

Y lo había olvidado.

No quiero olvidar estas cosas, estos tesoros, porque, ¿y si nada vuelve a hacer saltar en mi memoria el fusible que activa ese recuerdo?

Por eso he decidido escribirlo y compartirlo con vosotros. Es mi forma de gritar en el silencio que no quiero olvidar.

martes, 4 de diciembre de 2012

Los Tres Reyes Tarros

Cuando era niña, recuerdo que en casa de un amigo siempre decoraban con dulces. Al final de las fiestas, convocaban algunos amigos para que ayudaran a recoger los adornos y, por supuesto, a dar buena cuenta de ellos.

Esa idea siempre me encantó y, ahora que soy madre, me apetece hacer algo así con mi familia.

Por ese motivo, cuando vi un bote pintado de rojo con pintura de bombillas al que le habían puesto un cirturón y habían llenado de bombones, pensé que, reversionándolo, podría tener un lugar en casa.

Material:

3 tarros de cristal limpios, con sus tapas
Papel celofán de colores
Papel de color amarillo
Purpurina instantánea (la nuestra es lavable y no tóxica, ¿qué más se puede pedir?)
Cintas de colores
Algodón de colores
Dulces
Celo
Cola blanca

Desarrollo:

1. Cortamos un trozo de celofán del tamaño adecuado y lo metemos en el bote.
2. Llenamos de dulces.
3. Hacemos una corona para cada bote con el papel amarillo y las decoramos con purpurina.
4. Cerramos la corona alrededor de la tapa con el celo.
5. Ponemos cola en la base de la corona y pegamos algodón del color deseado.
6. Enrollamos un poco de cinta a la altura del medio de cada bote y listo.

Es genial, porque es fácil y una niña de dos años como Pirañita puede participar en todo el proceso. Eso sí, asegurándose de que los distintos dulces están en buen estado a través de una minuciosa y repetitiva cata.

Si os animáis, me encantaría ver vuestros resultados.


Tijeretazos

Así anda Pirañita.

Si Rajoy quiere aprender lo que es un verdadero recorte, que se pase por mi casa tras una sesión de tijeras.

Empezó dando cortes inconexos a los bordes del papel, pero, de un par de semanas a esta parte, ha empezado a concatenar cortes, hasta partir la hoja a lo largo o lo ancho y, una vez hecho, sigue cortando hasta dejar el folio convertido en confeti.

Le encanta recortar.

Hoy ha intentado seguir las líneas del folio de su actividad de recortar, con éxito relativo. Pero no hay testimonio de ello, porque siguió cortando y cortando hasta dejar todo el suelo lleno de papelitos.

¿Y después? ¡A por la siguiente actividad! Un poco de coloreo y a recortar, para que el confeti sea de colores, sospecho.

No deja de sorprenderme cómo avanza en todos los aspectos. Está madurando a todos los niveles. Me encanta, aunque me hace consciente de lo rápido que crecen y eso me da un poco de pena.

Miércoles de educajas: PreK program

Hace un par de meses que empezamos a utilizar el material del Pre-kinder program de Confesions of a homeschooler.

Pirañita empezó a pedir letras y números, hasta tal punto que me hacía leerle las matriculas de los coches. Por tanto, decidí empezar a incluir material al respecto en sus cajas y recordé haber visto ese paquete en su web.

Me costó 10$, unos 8€ al cambio, y tiene un montón de imprimibles para trabajar las letras, series, motricidad fina, números...

Es un material socorrido, porque evita mucha búsqueda de novedades. Sin embargo, la preparación de los materiales lleva varias horas a la semana.

Yo empecé preparando cada día la víspera, según su plan de trabajo, y era un infierno. Por suerte, no tardé en decidir asignar un tiempo del fin de semana a la preparación semanal, dejando algo de trabajo para cada noche, pero mucho más llevadero.

Además, empezacé a saltarme la planificación, al principio en materia de actividades y, ahora, en el orden de presentación de las letras; porque prefiero enseñarle primero las letras de palabras significativas (su nombre, el de su hermana, mamá, papá...), que seguir el orden alfabético.

Por supesto, añado otras actividades que no tiene nada que ver, así como algunas relacionadas con lo que estamos trabajando.

Es un paquete al que estoy sacando mucho provecho.

Para mí, la mayor pega, a parte del tiempo, es que las actividades son muy repetitivas. A la edad de Pirañita puede no ser un problema, pero me hace cuestionarme si compraré algún paquete para más mayor en años venideros.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Primeras palabras sobre el papel

Hace ya semanas que Pirañita leyó su primera palabra, para mi asombro y admiración. Fue la palabra "apple", que formaba parte de la frase: "A is for apple".

Yo ya sabía que leía su nombre, pero hoy hemos tenido una preciosa anécdota con su padre.

Era la hora de la cena y el Superpapá le ofreció dos baberos, para que eligiera cuál ponerse. Cada uno tenía un nombre bordado, uno el suyo y el otro el de su hermana.

Entonces cogió el suyo y dijo su nombre en voz alta, para después señalar el de su hermana y decir su nombre.

Mientras su padre me lo contaba, cogió su babero, señalo su nombre y lo repitió, para que nos quedara bien claro que estaba allí escrito.

Nuestra niña de 24 meses ya lee sus primeras palabras. ¡Cómo no decirle que es maravillosa!

domingo, 2 de diciembre de 2012

¿"Muy bien"?

El otro día leí en B aprende en casa, y hoy en ORCA, reflexiones sobre si se puede hablar de "mis hijos" y sobre si se les puede decir "muy bien".

Mis hijas (y ya empiezo utilizando el posesivo) no me pertenecen, en tanto que suyas son sus vidas y han nacido libres ante Dios y ante los hombres. Pero son mías, como míos son mis padres, mis hermanos, mi pueblo... Son mías en una relación recíproca, pues yo también soy suya: Soy su madre.

Ser su madre y que ellas sean mis hijas me da unos pocos derechos, como elegir su nombre, decidir qué valores les transmito, tomar decisiones sobre su educación; así como un montón de obligaciones, tales como alimentarlas, vestirlas, educarlas...

En cuanto a si puedo decir a mis hijas que algo está bien, creo que no sólo puedo, sino que debo. Igual que debo decirles que algo está mal, si es así.

Todos los días hay una serie de cosas que repito a mis hijas: Sois preciosas, sois inteligentes, sois fuertes, estoy orgullosa de vosotras... y, lo más importante, os quiero pase lo que pase, hagáis lo que hagáis.

No creo que eso las haga dependientes de mis opiniones, sino que les da la libertad de saber que su madre las apoya al 200% en todos los aspectos de su vida, que cree que son capaces de llegar a cualquier parte con su esfuerzo y que el amor que les profesa es incondicional y sin fisuras.

Bien distinto sería que sólo las alabara como medio de manipulación y chantaje emocional, que sólo las quisiera cuando hacen lo que yo quiero, que reprobara todo lo que se sale de una horma que he fijado para ellas. Pero lo dañino no sería el "muy bien", sino mi actitud, el creer que, porque son mis hijas, puedo hacer de ellas unos peleles que bailen al son que yo marco.

Tampoco creo que sea bueno no decir que algo está bien cuando lo está, del mismo modo que considero dañino no corregir el error; porque nuestros hijos buscan en nosotros la sabiduría de la experiencia, que es lo que a ellos les falta. Es normal que busquen nuestro refuerzo, nuestra retroalimentación, porque saben que nosotros tenemos un conocimiento del que ellos carecen y que, de nuestra mano, es más fácil y seguro alcanzar. Es algo biológico, una adaptación al medio que ha hecho que los que aprendían de la experiencia de los padres sobrevivieran y los que iban solos por el mundo acabaran mal.

Como dice ORCA, hay que ser respetuosos y sinceros. No creo que haya que darle más vueltas.