viernes, 9 de noviembre de 2012

El dulce hogar de Chi

Quise iniciar a Pirañita (y a Cachorrito por proximidad) a un tipo de narrativa con la que aún no habíamos trabajado: La viñeta.

A mí me gustan los tebeos, en el sentido amplio de la palabra. A su padre le chiflan.

Todos los meses, en esta casa se invierte una cantidad interesante de dinero en este tipo de material, así que me parece lógico que queramos compartirlo con las niñas.

El asunto es por dónde empezar y cuándo.

Tenía el primer tomo de "El dulce hogar de Chi" repetido y me pareció perfecto para empezar.

Chi es una gatita perdida que encuentra una familia formada por un niño pequeño (como Pirañita, más o menos) y sus padres. A partir de ahí surge una historia ligera y divertida que te hace sonreír página tras página. Si, además, tienes o has tenido gatos, verás muchas vivencias personales reflejadas en la relación de este entrañable minino con el mundo.

Además de una historia sencilla, entretenida y cercana, este manga tiene un atractivo extra: La edición, pues se trata de una de las pocas colecciones de su género totalmente a color.

A Pirañita le encanta el ratito al día que le dedicamos al capítulo que leemos y siempre se queda con ganas de más.

Aún tenemos muchos tomos por delante, pero quiero estar atenta para encontrar otros títulos que pueda disfrutar. De momento, he visto que en nuestra biblioteca tienen algunos tomos de Yotsuba y algunos tebeos Disney. Supongo que en algún momento empezaremos a incluirlos en nuestro paquete semanal de material de préstamo.

martes, 6 de noviembre de 2012

Enganchada

Así es como me siento, ¡y eso que ni siquiera me he hecho un usuario todavía!

Me refiero a la plataforma Pinterest.

Manualidades, adornos, ideas para los críos, recetas.... Un montón de ideas chulas y mucho DIY son lo que me ha llevado a empezar a dar saltos de un lado a otro.

De un tiempo a esta parte, había visto a mucha gente compartir cosas a través de esta plataforma y, al final, creo que acabaré haciéndome una cuenta, aunque sólo sea para almacenar todas las ideas que comparte la gente y, si no, acabo dejando en el olvido o perdiendo.

Lapbook #1: Animales salvajes

Hoy he preparado mi primer lapbook para Pirañita. Tenía ganas, pero cuesta sacar tiempo.

Las actividades las he sacado de la página de Homeschoolshare, que tiene actidades para distintos niveles.
En lugar de carpetas, he utilizado algunas actividades en DinA3 que habíamos hecho y que hacen un fondo bonito.

No he querido ser muy ambiciosa y me he limitado a un lapbook de dos caras, con una sola actividad en cada una. Por un lado, una actividad para contar animales y, por el otro, una de juntar imágenes.

He dejado un bolsillo en medio, por si quiero añadir pegatinas, o algo así.

Ya os contaré qué le ha parecido.

Os dejo con las fotos.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Ya no volverán...

Ayer le di el relevo al Superpapá, porque Pirañita no se dormía ni a tiros. Así que entré, le pregunté si iba a dormir, me dijo que no, le expliqué que estaba allí para ayudarla a dormirse y que, si no iba a dormir, no me correspondía estar allí y salí un momento de la habitación.

No había salido de la habitación cuando empezó a quejarse, así que volví después de intercambiar impresiones con su padre. Le pregunté si iba a dormir y me pidió brazos.

La cogí en brazos y nos sentamos en el sillón. Habitualmente, busca posturita y, como no acaba de estar cómoda, me pide que la devuelva a su cama. No fue el caso.

Se acurrucó con la cabeza en mi hombro y decidí empezar a contarle algo. Le dije que iba a ser su cumpleaños dentro de poco más de una semana, que ahora tenía un año e iba a pasar a tener dos, porque haría dos años del día en que nació.

Empecé a contarle cómo fue aquel día. Ella estaba en la tripita de mamá y era un bebé muy chiquitín. Mamá la quería mucho. Le conté cómo rompí aguas, que fuimos al hospital, que Papá estuvo a nuestro lado, que la queríamos mucho, el susto que nos dio tras la epidural, la vuelta de cordón, el miedo a no ser capaz de sacarla, lo bonita que era cuando me la pusieron encima, la ilusión con la que lloraba su padre, c porqué la llamamos Pirañita... Y una y otra vez repetía lo guapa que era, lo mucho que la quería...

Estaba sentada en el sillón en el que la he dado de mamar tantas veces, la he dormido tantas noches, le he cantado tantas canciones...

Pero ya es grande. Ya es casi hasta mayor. La tenía en brazos, pero ya no cabe en mi regazo. Hace un año que nos destetamos. Ya no tengo ni fuerza para pasearla.

Me pidió que le cantara. Elegí una canción del repertorio y me dijo que esa no, que quería una nueva. Pensé un poco, porque lo que pedía no era fácil y elegí una que hacía mucho que no cantaba.

Se estaba durmiendo cuando se despertó su hermana y su padre entró para darme el relevo.

Pirañita se resistió. Estábamos tan a gusto... Pero no había negociación posible.

Cambié de cuarto y de niña. Me puse a Cachorrito al pecho y me dejé llevar por el hilo de pensamientos que había comenzado en el otro cuarto.

Miré a mi pequeña, la sentí. No hacía tanto que mi hija mayor era así. Y eso que Cachorrito está enorme.

La recordé pocos meses antes, pequeña, calida, frágil, tierna... Y la eché de menos.

Supe que ese momento era especial, como todos los que pasamos juntas. También supe que no volvería, que dentro de nada recordaré estos momentos como "cuando era pequeñita" y que, antes de poder darme cuenta, estará como su hermana.

Entonces me pregunté si, al igual que yo hago con ellas, mis padres me miran alguna vez a mí con esa ternura que no se puede explicar y añoran aquel tiempo en que la bolita rechonchita era yo y los brazos eran los suyos.

Estoy segura de que a mí me pasará cuando mis hijas tengan mi edad.

viernes, 2 de noviembre de 2012

8 meses con Cachorrito

Otra vez me pilla el toro. Ando bastante liada, pero no quiero dejar de escribir esta entrada, así que allá va.

Está muy grande. No sé cuánto, porque hace tiempo que no la peso, pero la última vez pesaba 9 kg, así que al menos 9'5 no se los quita nada. Mis brazos dicen que más, pero igual es por la ropa de invierno... En cualquier caso, está vistiendo ropa de cuando su hermana tenía un año y le va ajustando poco a poco, así que...

A nivel motriz, empieza a estar muy segura de pie. Se levanta, se sienta, se levanta. Se pone tiesa como una vela, cambia de mueble... Incluso la he visto dando algunos pasitos tras el correpasillos. De todos modos, como se desplaza con tanta seguridad a cuatro patas, en cuanto quiere llegar un poco más allá, vuelve al suelo y llega a la siguiente superficie gateando.

Además, le ha cogido el punto a eso del columpio y ya se agarra solita mientras la empujo. Ya no tengo que estar sosteniéndola, porque ella es capaz de mantenerse segura por sus propios medios. 

En cuanto a la motricidad fina, sus manos se dirigen inequívocamente al objeto que quiere coger, lo toman, lo agitan, se lo llevan a la boca. Come con las manos, por lo que tiene muchas oportunidades de entrenar. A veces, veo cómo hace pinza con el pulgar, pero aún no lo hace de forma consistente.

Está muy atenta a todo y la he pillado moviendo el culete alguna vez al son de alguna música. Supongo que deberíamos ir enseñándola a bailar. Me suena que Pirañita no era mucho mayor cuando empezó.

Ya dice "Papá", "hola", "Mamá", y parloteos varios en general. No creo que sepa lo que dice, ¡pero lo dice tan bien! Me encanta su verborrea.

Se ríe un montón. Se descacharra. Uno de los papás del parque dice que es una cachonda, aunque a veces se ponga seria. Le encantan las cosquillas, las carantoñas, que le hagan caso... Está socializando un montón y me tiene enamorada. Aún extraña un poco, especialmente cuando está cansada, pero se le da genial conquistar al personal con su sonrisa arrolladora.

Con su hermana la relación es preciosa y aterradora a un tiempo. Está deseando jugar con ella, pero como le pega unos viajes de aúpa, a veces llora preventivamente, cuando percibe las "afectuosas" intenciones de su hermana. De todos modos, nadie consigue sacarle una sonrisa tan rápido y fácil como Pirañita. Adora a su hermana, aunque también la teme (y con razón).

Ya come casi de todo. Faltan algunas frutas, de esas que dicen que son más alergénicas, el pescado azul, el cordero (porque en casa no lo hemos comido desde que empezamos la introducción de alimentos), las verduras de hoja (aunque algo de col ha caido en algún puré), la miel... Vamos, las cosas que recomiendan que dejes para el final y aquellas que en casa se comen entre poco y nada. Por lo demás, come exactamente lo mismo que nosotros, cortadito fino y, generalmente, a puñados. También practico el dejarle la cuchara llena para que ella se la lleve a la boca, pero luego no me la quiere devolver. No le gusta que le den de comer, así que no consigo que coma demasiada cantidad, pero, como seguimos con pecho tras cada comida, no me preocupa demasiado. Eso sí, las papillas de desayuno eran un desastre, así que ahora le damos galletas directamente y la leche "recién exprimida" por ella misma.

Por cierto, ¿he dicho que está preciosa? Mucha gente me dice que cada vez está más guapa. Supongo que es porque cada vez es más grandota, está más hechita y más niña y menos bebote, aunque aún me quede bebé para rato (espero).

Si las madres dominaran el mundo...

...los parques tendrían una zona infantil cubierta para los días de lluvia.

Mi más sentido pésame

Hoy en las noticias hemos visto como unas chicas que habían salido con sus amigos a pasar una noche divertida en una fiesta no han vuelto, ni volverán a casa.

Había alcohol, drogas y, sobre todo, una dejadez absoluta. Aunque hubieran cumplido con el aforo, habría podido ser igual, pues parece que sólo una salida estaba abierta y la estampida huyó sin control hacia ella.

No es casual que hayan muerto chicas: Una constitución menos robusta y, sobre todo, peor equipadas: Faldas, tacones... Más fácil caer, más difícil levantarse, casi imposible correr...

Y ahí estarán sus madres: Desgarradas, indignadas, llorosas, destrozadas.

Ahora, como dice la Biblia, "el llanto y el rechinar de dientes". Habrá que buscar culpables, habrá alguna multa, quizá alguien pise una cárcel, pero esas niñas ya no volverán a casa. Esas madres, no podrán volver a abrazarlas.

Hoy pienso en ambas, hijas y madres, y se me hace un nudo en el estómago. Porque yo soy hija y soy madre, y es tan horrible...

Rezo por ambas. Por las niñas, para que estén en el Cielo. Por las madres, para que vivan su duelo con el consuelo de los Hijos de Dios y, así, puedan continuar con sus vidas sin perder contacto con sus hijas, que viven en Cristo.